En la extraña paz de los días de lluvia

GOTAS DE LLUVIANo es frecuente recordar la lluvia, parece que llega como un accidente que rompe la luz y los planes, y quizás por eso la olvidamos, aunque nunca la perdonamos del todo…

La lluvia cambia el sentido de los días y viste las mañanas con lo inesperado. Es ella la que nos saca del camino de lo previsto, del trazo marcado por lo siguiente, de la línea continua que nos lleva de un lado a otro como si fuera el único camino posible.

Y son esos días de lluvia imprevista los que nos sitúan frente a los cristales rotos por las gotas caídas; cristales llenos de agujeros por los que escapa la mirada, y entran los recuerdos de aquellos otros días inexistentes que la lluvia olvidada recupera.

No deja de sorprender cómo los días de lluvia se deslizan fuera de la memoria y, en cambio, los recuerdos vuelan con la lluvia en busca del cobijo y la paz de los momentos empañados por el ayer.

De pequeños nos decían que la lluvia eran lágrimas que caían del cielo, y hoy, ya en plena madurez, descubrimos que es verdad…

 

EXTRAÑA PAZ LLUVIA-P