La condena de los años

BARROTESQuienes nacemos en octubre somos un poco “hojas caídas”, quizás por eso siempre miramos al cielo, a la luna… a la ausencia, y andamos buscando un lugar donde agarrarnos, cuando es la mano lo que cortó el sentimiento desprendido por aquel primer viento de otoño…

Pero las hojas no mueren lejos del árbol, solo viven otras vidas que nunca pudieron imaginar desde lo alto de las ramas… Vidas de acera y asfalto, de pisadas y charcos. Sueños a ras de suelo en blanco y ocre que añoran el azul y el verde, pero que tampoco lo buscan… Saben que el futuro vendrá empujado calle abajo, y sólo miran al cielo imaginando la nube que lo traerá…

La espera siempre es larga… es la condena de los años.

 

(Escribí este poema al día siguiente de mi cumpleaños, un día como hoy cuatro años atrás, pero al igual que el publicado ayer -“Cumpleaños”-, sin pretenderlo ha aparecido entre el montón de hojas escritas que se habían acumulado en un pequeño rincón de mi vida).

AÑOS-P