Rendición a la plegaria

PLEGARIALos deseos, los anhelos, la voluntad… todo se convierte en plegaria cuando se sabe imposible… 

Creemos en los milagros porque necesitamos seguir creyendo más allá de la razón y la certeza.

Esa es la diferencia entre un sueño y una plegaria, creer que alguien ajeno puede hacerla verdad… Los sueños quedan en el ámbito personal, aunque no lleguen nunca a hacerse realidad, mientras que la plegaria, conscientes ya de que la rendición empieza con la entrega propia a uno mismo como rehén, se lanza al aire para intentar que alguien la materialice y nos libere.

Por eso no son incompatibles, ni ninguno mentira (ni sueño ni plegaria), aunque tampoco  verdad en sí mismos…

Todo queda en ese espacio abierto y ajeno por donde se mueven los sueños y los rezos, en espera de que un día puedan ser alcanzados por la mirada…

 

PAZ DE TU MIRADA-P

 

En la extraña paz de los días de lluvia

GOTAS DE LLUVIANo es frecuente recordar la lluvia, parece que llega como un accidente que rompe la luz y los planes, y quizás por eso la olvidamos, aunque nunca la perdonamos del todo…

La lluvia cambia el sentido de los días y viste las mañanas con lo inesperado. Es ella la que nos saca del camino de lo previsto, del trazo marcado por lo siguiente, de la línea continua que nos lleva de un lado a otro como si fuera el único camino posible.

Y son esos días de lluvia imprevista los que nos sitúan frente a los cristales rotos por las gotas caídas; cristales llenos de agujeros por los que escapa la mirada, y entran los recuerdos de aquellos otros días inexistentes que la lluvia olvidada recupera.

No deja de sorprender cómo los días de lluvia se deslizan fuera de la memoria y, en cambio, los recuerdos vuelan con la lluvia en busca del cobijo y la paz de los momentos empañados por el ayer.

De pequeños nos decían que la lluvia eran lágrimas que caían del cielo, y hoy, ya en plena madurez, descubrimos que es verdad…

 

EXTRAÑA PAZ LLUVIA-P

 

 

 

La condena de los años

BARROTESQuienes nacemos en octubre somos un poco “hojas caídas”, quizás por eso siempre miramos al cielo, a la luna… a la ausencia, y andamos buscando un lugar donde agarrarnos, cuando es la mano lo que cortó el sentimiento desprendido por aquel primer viento de otoño…

Pero las hojas no mueren lejos del árbol, solo viven otras vidas que nunca pudieron imaginar desde lo alto de las ramas… Vidas de acera y asfalto, de pisadas y charcos. Sueños a ras de suelo en blanco y ocre que añoran el azul y el verde, pero que tampoco lo buscan… Saben que el futuro vendrá empujado calle abajo, y sólo miran al cielo imaginando la nube que lo traerá…

La espera siempre es larga… es la condena de los años.

 

(Escribí este poema al día siguiente de mi cumpleaños, un día como hoy cuatro años atrás, pero al igual que el publicado ayer -“Cumpleaños”-, sin pretenderlo ha aparecido entre el montón de hojas escritas que se habían acumulado en un pequeño rincón de mi vida).

AÑOS-P

 

Cumpleaños

VELAS-CUMPLEAÑOSHace dos años, un día como hoy de 2012, cumplía otros años, miraba desde otros ojos, y veía cosas diferentes, pero nada era tan distinto como lo que hoy separa un parpadeo de otro.

Nada cambia tanto como aquello que permanece inmóvil en la memoria, ajeno al tiempo y apartado de los ojos que lo vieron nacer y morir…

Los recuerdos viven perdidos en la oscuridad de la noche esperando el guiño de la mirada, al igual los barcos esperan la luz del faro en la tormenta de la calma para ver si trae algo más que añoranza…

Y así pasan los días y los años… Las noches, sencillamente, no pasan.

CUMPLEAÑOS-2012--P

 

Los rincones de la coincidencia

RINCON INTERIORCon frecuencia nos perdemos buscando una grieta en el horizonte por la que poder mirar un poco más lejos, como si fuera el pasadizo que nos permitiera escapar de la conciencia, y en cambio dejamos en el ángulo muerto de la mirada aquello que nos acaricia cada mañana.

Creer en un mañana inexistente, simplemente porque dudamos hoy, no es suficiente; como tampoco lo es no creer en él… Ahí nace la inquietud, decidir en qué creer para dejar de hacerlo en lo demás.

La vida te enseña que no todo es posible y que el tiempo no es capaz de llegar tan lejos como el deseo… Todo acaba antes que nosotros, y aún así los sueños prolongan esos restos de vida hasta donde los ojos alcanzan.

Pero la vida sólo sucede en pequeños rincones y a ratos… Fuera de ellos nada más queda la espera, el recuerdo que cierra los ojos y la duda que mira de reojo… Un tiempo al que también llamamos vida por pura rutina…

 

RINCONES DE LA COINCIDENCIA-P