El hechizo de las flores

MARGARITASi no hubiera aire no habría conjuros, ningún hechizo se puede inocular vía intravenosa ni a través de pócima alguna… Es cierto que magos y meigas han recurrido a fórmulas de todo tipo para alterar las condiciones que pueden resistirse al encantamiento, pero el hechizo, ese quedar embelesado o cautivo, siempre viene en el aire que se va…

Uno no puede quedar cautivo dentro de sí mismo, ni perder unos sentidos preparados para recibir los estímulos del exterior… El cautiverio del hechizo se produce en el aire, y el aire es el aroma que trae, las palabras que no pueden ir a ningún otro lugar, los besos perdidos y aquellos otros que nunca llegaron a darse, los abrazos que esperan aún vacíos, las miradas que todavía no han alcanzado la parábola que las derrota… Todo eso es el aire que nos envuelve, y todo ello forma parte del hechizo…

A veces creo que tú eres aire… por tu ausencia, por no verte cuando vienes y cuando vas, por sentir el espacio que ocupa tu aroma… Por tu hechizo… por esa magia que cautiva y encierra los sentidos a tu llamada.

En algún momento debiste ser flor… quizás por ello tu presencia es distante, y los monosílabos toman la palabra como pétalos que dudan sobre su destino

 

AND THE FLOWER TALKED-MLA-P