La casualidad se viste de sorpresa o accidente

imageCon frecuencia creemos que la desorientación, esa pérdida de referencias a partir de otras tomadas por válidas, se produce por el desconocimiento, pero la experiencia nos dice que no siempre es así.

Un poco de conocimiento puede ser peligroso ante la ignorancia, porque es la duda la que osa a retarla; y del mismo modo, un poco de desconocimiento puede ser arriesgado entre el saber, porque la confianza a veces resulta imprudente.

La casualidad se viste de sorpresa o accidente a los pies del resultado, pero en verdad sólo es la consecuencia de ese desconocimiento osado o confiado que nace de la ignorancia o del saber.

Ocurre en los días de la vida ante cada reto, frente a cada aventura, y sucede entre las emociones de esa misma vida cuando se encuentran en un momento o en una despedida.

Cuando tomamos una decisión creyendo que lo sabemos todo, somos imprudentemente confiados; y cuando lo hacemos pensando que no sabemos nada, somos arriesgadamente osados… Pero el resultado no es muy distinto…

Sólo lo es el nombre que le damos… Unas veces lo llamamos sorpresa, otras accidente…

Pero se trata únicamente de sentimientos, los mismos que se pierden entre la distancia y la soledad, entre la proximidad y la ausencia…

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