La diaria necesidad de creer

NECESIDAD DE CREERNos agarramos con fuerza a lo que sabemos, como si fuera la plataforma que garantiza nuestra estabilidad, pero si hay algo que en verdad nos caracteriza es la necesidad de creer en algo cada día, de creer en alguien cada instante.

Todo lo que abarcamos a través de los sentidos es tan real como efímero, en cambio, creer nos da cierto sosiego y nos afirma en aquello que no pasa con el momento, ni sucede en el instante que queda atrás. Creer supera el tiempo, se abstrae de sus manecillas, sus sombras y su arena, y se hace verdad en cada cosa, en cada persona, sin adjetivos ni condiciones.

Por eso a veces la mentira no es faltar a la verdad, sino afirmarse en lo que se cree… reafirmarse en esa persona en quien se cree; aunque los sentidos y las circunstancias no sean capaces de dibujar su silueta entre los límites de la realidad… Pero el sentimiento que lo hace cierto es verdad… y necesario creer cada día en él.

También el amor tiene algo de acto de de fe, porque se necesita creer en alguien más allá de los sentidos… Quizás por esa razón se habla de él como un “sinsentido”, un “estado irracional”, una “locura”… y sitúan a quien lo vive en la órbita lunar, lejos de la aparente racionalidad de esta Tierra y su cielo.

Es la diaria necesidad de creer… Su certeza nace de los sentimientos, pero nadie garantiza que aquello en lo que se cree sea acertado… El error también nace del tiempo y de la distancia… por eso ni siquiera creer en algo o en alguien puede evitarlo.

Se puede creer de cerca, y se puede creer de lejos… y aunque no hay ninguna ley física ni matemática que lo haya explicado, la experiencia nos dice que existe una relación inversa entre la distancia a lo que se cree o a quien se cree, y su verdad. De manera que cuanto más lejos se está de aquello que se cree, menos cierto es…

Otra cosa es la necesidad de creer a pesar de todo… A pesar de nada…

POEMA ALEGRE