Las lecciones sin enseñanza que aprendemos de la experiencia

LIBROS-LECCIONESHay lecciones que se imparten abandonadas de enseñanzas; otras veces, en cambio, el aprendizaje se produce sin lección previa, sin que nada ni nadie haya empujado el conocimiento hasta nuestra tabla rasa de multiplicar sorpresas y desengaños…

Las emociones, por ejemplo, no se aprenden, se viven… Nadie nos ha enseñado a querer, ni nos ha explicado la tristeza; nadie hizo nunca un esquema de la añoranza, ese que yo aprendí en la pizarra de tus pupilas, y tampoco hubo alguien que pudiera explicar la ley de la gravedad de la ausencia y el insoportable peso de la nada, aunque yo fui aplastado por ellas…

Las lecciones sin enseñanza de la experiencia son las emociones… nunca las aprendemos del todo porque necesitamos olvidarlas y vivir en la inocencia de creer que todo era imposible, y así volver a caer en el quizás de la próxima vez.

Nadie busca aprender de la experiencia para hacer de la vida un lugar más gris y sin sorpresas, aunque tengamos que sufrir alguna despedida por el camino de las lecciones sin enseñanza… Es la única forma de avanzar, y la demostración de que el olvido también se aprende.

Por eso nunca sabremos si hemos llegado hasta que no alcancemos el final…

El final siempre es una buena forma de comenzar. Nada acaba en él, esa es una buena lección; bien porque no es el final, o bien porque se trata del argumento para empezar, aunque sea en otro lugar y de una forma diferente…

Nadie te enseña a querer, tampoco la tristeza ni la añoranza, pero nunca se quiere dos veces del mismo modo, ni la tristeza y el saudade son las mismas…

Y es que hay lecciones que se aprenden tarde, justo el día después del examen…

 

LECCIONES CON LA A-P