La “irremediabilidad” de lo inevitable

DIRECCION OBLIGATORIAEsperaba a que comenzara un recital de poesía de Luis García Montero y Álvaro Salvador, en esta ocasión acompañados por Rafa Mora y Moncho Otero que, entre lectura y lectura, cantaban sus versos atados a notas musicales que los hacían volar por la sala y los sueños.

Llegue con la prisa de la necesidad y pude ver cómo la sala se llenaba de otras personas necesitadas también de la poesía. El silencio fue empujado poco a poco fuera de la sala por conversaciones que sólo buscaban ocupar su espacio, y darle presencia a la gente. Y curiosamente, en el fondo de esos comentarios de rutina que me llegaban, comprobé que ya había algo de la trascendencia y el misterio que continuó a lo largo del recital. Quizás por ello, también regresé a casa con algunos de esos comentarios entremezclados entre poemas y  canciones.

Quien deja la vida en manos del destino piensa que nunca se equivoca, siempre tendrá el argumento de que es el destino el que se equivoca por él o por ella.

La vida se convierte en una deriva empujada por las circunstancias, y el deseo de que todo fuera de otro modo… Pero es imposible: el destino lejano es quien manda e impone.

Y transcurren primero los días, después los meses, luego los años, y siempre la vida, entre lo que las circunstancias dicen que es imposible, para que uno crea que no puede ser, y lo irremediable que sólo puede ser de ese modo, y no de otro.

De esa manera, es el tiempo el que se convierte en único proveedor de lo posible, pues no importa tanto la voluntad, el deseo, el esfuerzo o el compromiso cuando la realidad se interpreta bajo lo irremediable y lo imposible, sino tan sólo esperar el momento en que la deriva de los días y las noches lo haga factible…

Y si no llega, es que era imposible…

La trampa del tiempo nos hace contar los días, las semanas, los años… sin nada que contar en ellos… Hasta que un día amanece el olvido, no tanto por lo que dejó de ser, sino por lo que nunca llego a serlo, aunque hayamos gastado la vida pensando que podía ser…

 

LA UCI-P