El suceso del deseo

SUCESO DEL DESEO-MiedoNada más pronunciar la palabra se agita la razón y todo tiembla un poco alrededor… “Miedo”… no necesita más, sólo ponerle su nombre a algo para que sintamos su presencia, su frialdad, su sabor seco y agrio…

Llega poco a poco… un día se mete entre los barrotes de la cuna y ya no nos deja. Tenemos que tener miedo para ser sumisos y para ser valientes, para saber agachar la mirada, y para saltar al vacío de lo imposible, y así tomar consciencia de nuestra insignificancia…

El diccionario nos dice que el miedo es la “perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario”, o a que “suceda una cosa contraria a lo que se desea”… Pero, ¿y si la angustia surge ante el suceso del deseo, y no es un daño lo que puede producir, ni real ni imaginario?, entonces ¿qué es y qué no es el miedo que se siente…?

No sólo se teme a lo conocido y a lo desconocido, entre lo uno y lo otro está todo lo demásLo imaginado, los sueños, lo olvidado, los recuerdos ya remodelados por la erosión del tiempo, lo pensado, que no llega a ser un sueño ni algo imaginado… ese todo lo demás que siempre es más grande que el resto, y  a donde va a parar todo aquello que no llega ser conocido, pero que es verdad…

Porque lo sueños, lo imaginado, lo pensado… podrán no ser real, pero son verdad en el sueño, en la imaginación o en el pensamiento…

El suceso del deseo también produce algo de ese miedo que te agita por dentro y por fuera, sea verdad en lo real o en lo irreal… Eso, a veces, no es lo más importante…

 

MIEDO-P