El suceso del deseo

SUCESO DEL DESEO-MiedoNada más pronunciar la palabra se agita la razón y todo tiembla un poco alrededor… “Miedo”… no necesita más, sólo ponerle su nombre a algo para que sintamos su presencia, su frialdad, su sabor seco y agrio…

Llega poco a poco… un día se mete entre los barrotes de la cuna y ya no nos deja. Tenemos que tener miedo para ser sumisos y para ser valientes, para saber agachar la mirada, y para saltar al vacío de lo imposible, y así tomar consciencia de nuestra insignificancia…

El diccionario nos dice que el miedo es la “perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario”, o a que “suceda una cosa contraria a lo que se desea”… Pero, ¿y si la angustia surge ante el suceso del deseo, y no es un daño lo que puede producir, ni real ni imaginario?, entonces ¿qué es y qué no es el miedo que se siente…?

No sólo se teme a lo conocido y a lo desconocido, entre lo uno y lo otro está todo lo demásLo imaginado, los sueños, lo olvidado, los recuerdos ya remodelados por la erosión del tiempo, lo pensado, que no llega a ser un sueño ni algo imaginado… ese todo lo demás que siempre es más grande que el resto, y  a donde va a parar todo aquello que no llega ser conocido, pero que es verdad…

Porque lo sueños, lo imaginado, lo pensado… podrán no ser real, pero son verdad en el sueño, en la imaginación o en el pensamiento…

El suceso del deseo también produce algo de ese miedo que te agita por dentro y por fuera, sea verdad en lo real o en lo irreal… Eso, a veces, no es lo más importante…

 

MIEDO-P

La inmerecida liviandad de los días

UN DIA CUALQUIERA-Foto-2Hoy ha amanecido el día sin señal alguna en el cielo, las aves han levantado su vuelo a la hora en punto en que lo han hecho, y las aguas han bajado frías y transparentes, de tropiezo en tropiezo con las piedras de un curso a distancia entre el mar y la montaña… Hoy podría haber sido un día especial, pero nada dice que lo haya sido…

Acostumbrados a la sorpresa de lo inesperado no hacemos caso de la liviana rutina de todo aquello que esperamos. Creemos que el simple hecho de la espera ya nos da el merecimiento de su sorpresa, y que esa rutina de la nada es suficiente para cambiar la deriva de aquello que hasta el momento no lo ha hecho posible… Como si la nada acumulada pudiera ser algo más que nada, o como si el silencio pudiera romperse con más silencio…

Los días no se merecen su liviandad, los hacemos culpables de nuestra ausencia y nos creemos superiores porque podemos acusarlos.

Aguardar a que ocurra algo sin hacer para que suceda, es como esperar en el muelle el regreso de un barco que nunca ha partido… Pero “sucede la espera”, y con ella la razón para no hacer nada, para que sea el tiempo quien llene la vida de días cualquiera, a la espera de que cualquiera de uno de esos días todo lo cambie…

Quizás algún día entenderemos que quien cumple años somos nosotros, que el tiempo sólo pasa sin más compromiso que no quedar varado entre los recuerdos que a veces levanta…

 

UN DIA CUALQUIERA-P

De palabra, obra u omisión

PALABRA-OBRA-OMISION-BancoA veces las coordenadas son incorrectas y nos perdemos en un mientras tanto sin saber avanzar hacia lugar alguno…

Cuando el tiempo tiende a ocupar todo el espacio, la nada tiende a ocupar la inmensidad… Quizás no sea ninguna de las leyes de la Física, pero tiene mucho que ver con la química que nos hace reaccionar en la tabla periódica de los días en rojo y negro del almanaque..

Son las “reacciones físico-químicas” que convierten el relato del recuerdo en liviano equipaje, los dos primeros pasos en distancia insalvable, la última palabra en silencio habitado… Lo que hace de un beso una duda y de un abrazo la certeza de ese quizás… pero siempre dentro de la nada.

Porque todo lo que no es también existe en estas vidas hechas de claroscuros, de reflejos y sombras, de ausencias y soledades… de mañanas sin atardeceres

Nos enseñaron a no hacer cosas “de palabra, obra u omisión”, pero no nos dijeron nada de no hacerlas “de silencios, de esperas y promesas”… A lo mejor por ello pecamos de prudentes, y por ello también imprudentemente pecamos…

Y quizás por eso este mundo sea infierno y gloria, limbo y purgatorio; porque entre todo lo que es y no es me quedo contigo y sin ti…

 
SILENCIO INMOVIL-P

 

 

Cada día sólo es un día, a veces

RIO-CADA DIAHay quien intenta hacer de la historia el relato de una vida, como si el tiempo fuera lineal y no tuviera esquinas, para despreciar con él el resto de las vidas y ocultar las muertes que lo inspiraron.

Hace unas semanas, cuando en mi regreso despegaba de una ciudad de América Latina, vi a través de la ventanilla del avión un río enmarañado sobre una gran llanura… Parecía que no se atrevía a penetrar en la ciudad, estaba como arrugado a la espera de que las calles y avenidas se abrieran para que pudiera atravesarla… Mientras, esperaba tranquilo a que se calmara el asfalto y las luces volvieran al cielo… no es un buen lugar la ciudad para un río…

Y pensé en todo lo que arrastraban sus aguas curso abajo y en la tierras que dividía, en lo que brotaba sobre ellas y en todo lo que alguien ocultó bajo esa tierra fértil para que nunca diera frutos… En los silencios enterrados, en los cuerpos ocultados, en las miradas que se pierden en el horizonte sin ni siquiera mirar al suelo…

Recordé las lágrimas sobre la arcilla, los lamentos en la noche, los pasos detenidos a cada orilla… Y también a quien las hizo brotar, gritar y detener. Pensé en los que se fueron y en quienes quedaron y desgarran esa tierra que no les pertenece, en quienes perdieron toda la nada que tenían, y en los que hacen cultivar los campos para esquilmar las vidas…

Lo imposible también se cosecha… Se siembra con mimo, se riega cada día y al final se recolecta para colocarlo en cada lugar donde alguien sueña y trabaja la Paz, la Igualdad, la Justicia… y, así, hacerlas imposibles. Ese es trabajo de muchos terratenientes de la sociedad, que hablan de la tierra desde esa distancia infinita que es no haberla pisado en su vida.

 

CADA DIA-P

El sedimento del olvido

SEDIMENTO-POLVOLa vida en ocasiones se presenta como un trueque en el que se cambian unas cosas por otras… como si sus limites no estuvieran en el tiempo, sino en la capacidad de una experiencia que no puede con todo… y que tampoco puede con nada. 

Cambiamos unos días por otros, algunas noches por la más densa oscuridad, ideas por distancia, sueños por resignación, sentimientos por razones…. como si fuera un juego, o como si fuera muy serio… Y de ese modo la vida se va llenando de nada y vaciándose de todo, porque es un poco da cada cosa lo que se cede en ese trueque que los días nos ofrecen para poder continuar hacia adelante…

Y, así, pasa el tiempo sin que nada más pase… Acumulamos “ayeres” a la espera de que se coticen al alza para poder cambiarlos por “mañanas”, pero no habrá nada en ellos, sólo ese poso que los días dejan sobre los muebles y sobre la vida… El sedimento donde el dedo del olvido dibuja un corazón con las iniciales de quien pasó por allí y no supo regresar…

…De quien no supo regresar, ni tampoco supo cambiar los sueños por la realidad…

SEDIMENTO OLVIDO-P

 

OLVIDO PARA RECORDAR