Los giros inesperados de la rutina, son rutina

RUTINA-KUBRIKEn ocasiones le damos tantas vueltas a las cosas, que nos perdemos en giros cada vez más cerrados y veloces, sin darnos cuenta de que todo vuelve a empezar justo en el punto donde no lo dejamos.

La continuidad se convierte de este modo en una especie de accidente, en algo imprevisible que solo nos sorprende cuando sus consecuencias muestran todo lo que no ha cambiado hasta ese momento, no tanto lo que aparece de repente con un halo de novedad.

La capacidad de sorpresa se convierte así en la última esperanza de una vida destinada a continuar por un cauce cada vez más estrecho y acelerado, como los giros del día a día, hasta el horizonte que nos parecía alcanzable, y en verdad lo era.

La sorpresa rompe con la monotonía de los giros y con la aceptación de los horizontes. La sorpresa nos hace formar parte de lo nuevo, no sólo contemplarlo, y nos lleva a salir de la ruta del tiempo y los límites de la distancia.

Estamos juntos hasta que creemos que los caminos se separan, o no llegamos a estarlo porque pensamos que nuestros pasos pertenecen a rutas distintas, como si fuésemos testigos de nuestras propias vidas, no protagonistas. Cambiamos de lugares como quien cambia de ropa para intentar descubrir algo nuevo, mas nuestra mirada sólo abarca a vemos a nosotros mismos en el reflejo de ese destino, por ello lo vivimos como diferente bajo emociones que nos dicen que es verdad…

Pero luego siempre se regresa a la rutina, a esas calles llenas de anuncios, a pensar mientras esperamos que el semáforo se ponga verde que “cualquier día de estos va a ser un día de esos cualquiera” que diremos basta y saldremos por la tangente del giro… Pero nada llegará sin sorpresa.

Hay mas cosas que no suceden por la espera que por la imposibilidad. La espera es la aliada de lo irreal, el principal argumento para hacer imposible aquello que es factible.

Todo parece como un cubo de Rubik, cada cosa está perfectamente en su casilla y todas las casillas ordenadas por su color, pero la vida las va cambiando hasta que un día nos empeñamos en ordenarlas de nuevo… El rojo con el rojo, el azul con el azul, el amarillo con el amarillo y el verde con el verde… Y así pasamos el resto de nuestros días, intentando ordenar algo ya escrito, y perdiendo la posibilidad de reescribir la vida bajo el dictado de la sorpresa…

…Me he inventado un nuevo cubo parecido al de Rubik. Este tiene todas las casillas de todas las caras en blanco, la clave está en imaginar los colores para verlo ordenado o desordenado, para poner en sus casillas imágenes o palabras, para girarlo o para contemplarlo mientras él nos mira…

Sólo tenemos que tomarlo en nuestras manos….

 

AMOR AL CUBO-P