Tratado de una rendición

RUINAS-RENDICIONEntre la duda y la incertidumbre somos capaces de cambiar lo imposible, pero también de convertir lo posible en nunca…

Nos empeñamos en luchar contra los gigantes del espejo creyendo que no nos pertenecen, sólo porque nos han hecho creer más en el combate que en los ideales.

La lucha es un objetivo en sí misma, se prefiere al soldado desconocido que al amigo vivo, el sonido de las balas que el silencio de la espera, reconstruir las ruinas que impedirlas…

Siempre nos ponen un final como meta, como si los eslabones fueran la cadena, los años la vida, y el silencio las palabras que no se dicen…

Volver e empezar es una forma de terminar definitivamente lo que no acabó, de quitarle cualquier oportunidad de continuar…

…Deberíamos empezar con una rendición… Las primeras palabras deberían ser: “Me rindo, y me rindo a tus condiciones…” “Depongo las armas de mis argumentos, entrego el silencio de mis razones, quedo preso de mi decisión… pero a tu lado”

El amor siempre es una rendición mutua, lo que sucede es que a veces se quiere vencer en la paz y se termina bajo lo escombros de la victoria, que son los mismos que los de la derrota…

Cada beso, cada abrazo, todas las caricias y palabras, las que se dicen y las que no se llegan a pronunciar, forman ese tratado de una rendición sin condiciones ni condicionales…

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