Tratado de una rendición

RUINAS-RENDICIONEntre la duda y la incertidumbre somos capaces de cambiar lo imposible, pero también de convertir lo posible en nunca…

Nos empeñamos en luchar contra los gigantes del espejo creyendo que no nos pertenecen, sólo porque nos han hecho creer más en el combate que en los ideales.

La lucha es un objetivo en sí misma, se prefiere al soldado desconocido que al amigo vivo, el sonido de las balas que el silencio de la espera, reconstruir las ruinas que impedirlas…

Siempre nos ponen un final como meta, como si los eslabones fueran la cadena, los años la vida, y el silencio las palabras que no se dicen…

Volver e empezar es una forma de terminar definitivamente lo que no acabó, de quitarle cualquier oportunidad de continuar…

…Deberíamos empezar con una rendición… Las primeras palabras deberían ser: “Me rindo, y me rindo a tus condiciones…” “Depongo las armas de mis argumentos, entrego el silencio de mis razones, quedo preso de mi decisión… pero a tu lado”

El amor siempre es una rendición mutua, lo que sucede es que a veces se quiere vencer en la paz y se termina bajo lo escombros de la victoria, que son los mismos que los de la derrota…

Cada beso, cada abrazo, todas las caricias y palabras, las que se dicen y las que no se llegan a pronunciar, forman ese tratado de una rendición sin condiciones ni condicionales…

RENDICION INCONDICIONAL-p

Las horas pendientes del tiempo

TIEMPO MANOSEl tiempo no da nada, y menos la razón. Cuando las cosas suceden ocurren por otro motivo, no porque hayan transcurrido más o menos días, más o menos horas.

Quien pone al tiempo por testigo termina traicionado… Todo lo que ocurre sucede cada instante, aunque sea en silencio y en la ceguera de la distancia… Y lo que no sucede no ocurre nunca, aunque lo veamos pasar en cada momento…

PENDIENTE

El error de los días equivocados

DIAS EQUIVOCADOS-Miguel LorenteHay días que amanecen tarde, despacio, lentos… con miedo a enfrentarse a la luz que los descubre porque no quieren dejar huir lo que lograron atrapar… Otros días se resisten a amanecer y se agarran a las sombras de la noche porque ya es tarde para cualquier esperanza.

Son días en los que la luz no dibuja silueta alguna sobre las aceras de sus horas, ni los pasos logran escribir sus huellas en unos momentos que se hacen eternos en la espera.

Días que dejan la noche y tienen prisa por volver a ella, días que buscan la oscuridad para soñar en lugar de la luz para ver.

Son días extraños, ausentes, de tránsito… Días que rellenan nuestras vidas para justificar el tiempo, y se llevan todo lo que no traen.

Son días que sólo suman la nada de sus minutos… Días equivocados que escapan de alguna vida que los necesitaba y llegan a otras donde no pertenecen…

La mañana amaneció oscura, ocupada de recuerdos que no dejaban salir la mirada… La noche no fue muy diferente… fría, solitaria, con luces lejanas que me decían exactamente el lugar dónde me encontraba, apartado de ti y del resto, encerrado en el cobertizo oscuro de la soledad… distante a todos, también a mí mismo, como si habitara la sombra que proyecto en lugar del cuerpo insumiso.

Debía ser un día equivocado que cometió el error de despertar en otra vida… Los recuerdos aparecieron por el horizonte amenazando lluvia, prometiendo fracasos, jurando despedidas…

Quizás por ello la mañana amaneció oscura, teñida de los recuerdos que no se fueron con el último aclarado de la noche… Aún así tomé la determinación de que sería un nuevo día, distinto al de ayer, diferente a todos los anteriores…