Brilla la niebla en el interior de la mirada

NIEBLA-M Lorente-2011Todo era gris… cielo, montañas y casi el aire… sólo escasos metros al frente aparecían abiertos y salpicados de luces rojas que huían por la carretera igual que yo, sin saber muy bien hacia dónde lo hacíamos, y sin ver siquiera si lo conseguíamos.

Con frecuencia la niebla nos acompaña como quien camina al lado de alguien en espera de que suceda algo, a sabiendas de que sólo quien esté cerca podrá contarlo… Pero ese querer ser testigo de los demás abandona la mirada hacia uno mismo, la deja suelta en la ingravidez de los acontecimientos sin ser consciente de que ya no podrá volver a  posarse sobre sus propios ojos.

La niebla nos oculta el camino, estrangula la mirada hasta volverla gris y dejarla sin el pulso de una realidad, que por un momento parece liberarse del escrutinio que siempre termina por cuestionarla.

Pero también la niebla ilumina la imaginación y nos dice que lo de ayer al menos fue tan verdad como el mañana que buscamos, que el camino que transitamos nos conduce al destino que hemos alcanzado, aunque ahora no estemos seguros, y aunque ahora ya todo haya desaparecido… camino, destino y nosotros mismos.

…Pero está la niebla, tan cierta como nada de lo que esconde…

Si dejamos de intentar encontrar lo que ella oculta, todo aparece más claro en la niebla, aunque resulte más sencillo negarlo… creer que la duda miente y dejar que sea el miedo quien pronuncie la verdad engañada.

Brilla la niebla en la oscuridad para negar la luz y la propia oscuridad… Es el tránsito de la conciencia, la espera relatada, el argumento que nadie nos pide, la amenaza disimulada… Es el tiempo secuestrado…

Nadie se detiene en la niebla, todos se mueven nerviosos, da igual hacia dónde lo hagan, unos buscan salir de ella, otros seguir entre su tiniebla…

…Porque hay quien arrastra canas en la mirada antes que en las sienes… y se considera joven sólo porque el tiempo le da la razón…

…Un tiempo traidor que mañana llamará ayer a este día de hoy.