Las horas de oscuridad no son tuyas ni mías

OSCURIDAD

El poeta Felipe Benítez Reyes camina por la vida y habla con el mundo y sus cosas. En su recorrido se encuentra con un reloj de sol que le dice, “las horas de oscuridad / no son tuyas ni mías”…

Hoy leo de nuevo el poema ” Monedas sueltas” de su libro Las identidades (Visor, 2012), envuelto por esta penumbra de otoño hecha a base de luz y sombras doradas... Parece que la luz del recuerdo es la media de los brillos repentinos y las sombras fugaces que lo alumbraron, por eso el otoño es de color ocre a pesar de sus rojos, y es verde aunque sus mañanas sean azules, y también es malva en su despertar, y luego naranja en su anochecer… Aún así, hay algo que no es capaz  de resolver el otoño desde que un verano lo dejó pendiente en espera del tiempo, quizás por ello la media de su luz termina perdida entre los grises de los días donde mueren las hojas.

Acaso por ello los recuerdos se mueven por la zona opaca de la memoria y nos llevan a  pelear por la oscuridad… Es lo que escribo en este poema…

HORAS DE OSCURIDAD