No sobran las palabras, falta tiempo para escucharlas

PALABRAS

Cada vez que el silencio sustituye a las palabras necesitamos una excusa para aceptarlo, no hay razones para el silencio salvo el propio fracaso que lo hace posible, y ello nos agita.

El silencio es como el ave migratoria, se mueve en busca del calor para anidar nuevas palabras y dar oportunidad a esas otras formas de contar las cosas a través de la mirada, de esos labios sellados, del cuerpo encontrado en la distancia… Pero si el silencio permanece termina por cubrir de escarcha el ambiente, y por hacer resbalar los sentimientos hasta el suelo callado y frío de la estancia.

Una palabra no tarda en decirse el tiempo que cuesta pronunciar sus fonemas, a veces la palabra más pequeña o el monosílabo más grande tarda años en superar la frontera de unos labios vigilantes. Otras veces ocurre lo contrario, y la palabra más larga, esa que dura hasta siempre en el nunca que abre, se arroja con una rapidez imprudente que hace imposible detenerla… Y ves como se aleja de tus labios dejando la estela de la despedida grabada en esa última voz.

El silencio siempre tarda más en no decirse que la frase más larga y subordinada en ser pronunciada.

El silencio no es la oquedad del lenguaje, el silencio brota de la reflexión y de la conciencia para decir ese “no decir” que resume tantas cosas, que oculta tantos momentos, que calla tantos mañanas…

Los recuerdos hablan con el susurro apagado del silencio, por eso a veces se pierden en su regreso, y por eso no se encuentran cuando la tormenta de los días sin noche los separa por el aire vacío de la ausencia. Nadie los oye en sus gritos enmudecidos, ni siquiera ellos lo logran.

Quizás por ello empleamos más tiempo en recordar lo que no hemos dicho y pensar en lo que hubiera sido, que en tallar las palabras para hacerlo verdad.

No sobran las palabras, falta tiempo para decirlas y tiempo para escucharlas…

Las palabras son significados, no sonidos… y no siempre llegan juntos. Son como la luz del relámpago sobre el cielo gris de la lluvia, como el sonido del cohete en la noche de fuegos artificiales, cuanto mayor es la distancia, más separado llega el resplandor de lo pronunciado del impacto de su sonido… Y más tarde nos damos cuenta de lo que en verdad nos dicen… A veces demasiado tarde…

Debemos atender al silencio y darle su tiempo. El silencio es tan cierto como cada palabra, pues en el fondo también está hecho de palabras, de aquellas que no decimos pero tampoco olvidamos…. Debemos mirar a las palabras, y hacerlo desde el génesis de ese silencio expectante… buscar cómo se forma cada letra, cómo se juntan las sílabas, cómo llegan a unirse en la palabra para viajar hasta ese sonido que nos busca, y cómo ese rumor guarda un significado que sólo el tiempo revelará…

Poner como excusa la ausencia de las palabras para dejar hablar al silencio es la aceptación del fracaso, el reconocimiento de la huida, la confirmación de la duda…

Nunca faltan las palabras, ni siquiera el silencio esta ausente de ellas… Nos falta el tiempo para escucharlas en el aire que las mueve por nuestra historia… Y cuanto menos pronunciadas son, más tiempo necesitamos para entenderlas en su significado.

¿Y sabes…? Me encanta escucharte… aunque sea en las palabras guardadas de tu silencio.

Las horas de oscuridad no son tuyas ni mías

OSCURIDAD

El poeta Felipe Benítez Reyes camina por la vida y habla con el mundo y sus cosas. En su recorrido se encuentra con un reloj de sol que le dice, “las horas de oscuridad / no son tuyas ni mías”…

Hoy leo de nuevo el poema ” Monedas sueltas” de su libro Las identidades (Visor, 2012), envuelto por esta penumbra de otoño hecha a base de luz y sombras doradas... Parece que la luz del recuerdo es la media de los brillos repentinos y las sombras fugaces que lo alumbraron, por eso el otoño es de color ocre a pesar de sus rojos, y es verde aunque sus mañanas sean azules, y también es malva en su despertar, y luego naranja en su anochecer… Aún así, hay algo que no es capaz  de resolver el otoño desde que un verano lo dejó pendiente en espera del tiempo, quizás por ello la media de su luz termina perdida entre los grises de los días donde mueren las hojas.

Acaso por ello los recuerdos se mueven por la zona opaca de la memoria y nos llevan a  pelear por la oscuridad… Es lo que escribo en este poema…

HORAS DE OSCURIDAD

Hay pasos que dibujan caminos, y huellas que borran la vida

PASOS

Los pasos se pierden cuando no encuentran destino, cuando el camino que labran no acoge la semilla que liberan en cada pisada, cuando las huellas reflejan más las dudas de avanzar que la decisión de caminar.

Es cierto que el camino se hace al andar, pero ¿qué es lo que nos mueve a dar esos primeros pasos?

No debemos confundir recorrer el camino con caminar.

Recorrer el camino sólo busca alcanzar un final, el trayecto es algo rígido que se presenta como un obstáculo que hay que vencer, y terminar significa volver a la deriva que te aleja y esconde de ti mismo. Caminar, en cambio, es vivir en el camino, el recorrido sólo es una excusa y cada paso una razón más para no volver.

Nunca se regresa al lugar de partida, o tú eres diferente o él ha cambiado. Por eso no hay regreso tras la partida.

Caminar es buscar, y la búsqueda siempre tiene algo de huida.

Se huye del pasado o del futuro, el presente  sólo es un accidente que no termina de suceder. Por eso nos atrapa en sus circunstancias y levanta dudas como paredes que convierten el tiempo en un laberinto de mármol frío, donde las huellas no pueden permanecer…

…Pero están los pasos.

El sonido de los pasos es más una advertencia que una presencia, una especie de código secreto que habla de una verdad o de una mentira.

Unas veces suenan como la voz apagada de una despedida que no quiere pronunciar el adiós, parece que no están, pero se mueven justo a tu lado. Otras, sus golpes se escuchan intensos, como tacones de aguja que saltan sobre el tímpano solitario de quien sólo espera escuchar un sí o un no, sin importarle todo lo demás. Parecen cerca, incluso que se pueden alcanzar con la mano y detenerlos, pero en verdad están muy lejos.

Somos pasajeros de nuestras propias decisiones, pero no víctimas de su deriva. La intención sólo es un deseo que con frecuencia se pierde por la ruta desconocida de la duda. Creer que los caminos conducen a alguna parte es un error, los caminos no se mueven y tampoco te empujan, simplemente están ahí para ser pisados por esas emociones que te hacen iniciar la marcha en busca de una salida o un encuentro.

Por eso hay caminares que avanzan despacio con sus pasos hundidos en la arcilla del silencio, y otros que se detienen al tropezar con monosílabos surgidos de la nada, y que conducen a la nada.

Si ahora miramos atrás qué vemos, ¿las huellas dejadas o los pasos dados?

Las huellas se borran con el viento de los días y las noches, quedan atrás para que alguien las siga o para perdernos definitivamente en cada intento de volver, y cuando persisten, como los recuerdos en la memoria, nos indican que hay algo que ya no es verdad.  En cambio, cada paso permanece en ese camino ausente que el  alma toma para huir a un destino desconocido que, quizás, pueda ser tú.

Bocetos de una mañana festiva de comercios abiertos por Barcelona

MLA-BCN-Sombra

Ayer amaneció por Barcelona un bonito día de diciembre con reflejos octubre, el sol brillaba pero era la ciudad la que dictaba la luz.

Era uno de esos días del santoral en que las fiestas son tomadas por los comercios y las calles por la gente. Personas que salen de casa a cumplir la penitencia por haberse abstenido de comprar, y se juntan con otras que salen de misa con la mirada puesta en el cielo, no tanto en los escaparates. Al final todas coinciden en la cola del purgatorio del cajero automático o en el limbo de las terrazas intercambiando sus promesas de no volver a pecar hasta la próxima vez, a ritmo de un café o una caña.

Y conforme caminaba por la ciudad y me cruzaba con estas personas, hice una serie de bocetos en forma de poemas, que ahora comparto en este dibujo de Barcelona en una “mañana festiva de comercios abiertos”…

MAÑANA DE COMPRAS

CHAI TEA LATTE STARBUCKS

FESTIVOS DE COMERCIOS ABIERTOS

OTOÑO CON PRISAS

EL VALS