Cambio de hora

CAMBIO HORA

Como si se tratara de una convocatoria a un encuentro que se frustra por circunstancias previstas, alguien nos anuncia que se cambia la hora, que ya nada será en el horario previsto, y que el tiempo, acostumbrado a ir siempre de paso sobre nuestras vidas, por una vez se detendrá para retroceder ante nuestros propios ojos dormidos.

Despertar de un sueño exige el recuerdo de haberlo vivido, pero a veces es el olvido el que nos confirma que algo ha ocurrido entre los sentimientos que nos conmueven y la aparente calma que nos rodea. Soñar es peligroso, puede llevar a una revolución, a creer que la vida no es un planisferio limitado por las cataratas de la nada donde caen los sueños que se atreven a romper amarras. Por eso en el mundo onírico hay una especie de guardianes que roban los sueños, y dejan un cerebro en blanco para reescribirlo con mensajes repetidos que dicen que “los perdedores son unos soñadores”.

Cambian la hora con la intrascendencia de un anuncio, y sin darnos cuenta, nos cambian el escenario de la vida para que los sueños se pierdan en la búsqueda de esos lugares que ahora cubren las sombras.

No lo conseguirán… Si se sigue la sombra siempre se encuentra la luz.

 

(Hace un par de años, en un día de noviembre escribí este poema que hoy he recuperado)

 

CAMBIO DE HORA

Ayer había luz al otro lado de la ventana,

los pájaros aún cruzaban los árboles

antes de quedar atrapados

en la oscuridad,

y el caminar por las aceras

no había tomado la pendiente

hacia la noche.

 

Hoy, sin embargo,

no hay nada tras el cristal,

todo es opaco en la espesura

de un aire ausente.

 

Todo es diferente

menos la hora.

 

Miro el reloj y las agujas

señalan los números de ayer

sobre la esfera,

el tiempo ha retrocedido para que la vida

continúe, pero la arena ya ha escapado

y sobrevuela las miradas encendidas.

 

Te busco en los mismos lugares,

        en los mismos sueños,

                a la hora de siempre…

 

y no te encuentro.

 

Alguien ha escondido las horas tras los minutos

y donde antes había encuentros,

        donde brotaban los recuerdos,

                allí donde dormían los sueños

ahora sólo hay arena,

 

ese polvo del tiempo que cae sobre la vida

para esconder sus huellas entre la nada.