Teníais para uniros únicamente kilómetros…

KM-DISTANCIA

“Teníais para uniros únicamente kilómetros”… la nada se convierte en el puente elevado sobre la despedida, para hacer del tiempo el argumento con el que cruzarlo hasta el encuentro…

La distancia siempre ha sido más una excusa que un obstáculo, es cierto que se presenta revestida de verdad, que los pasillos se hacen largos y estrechos cuando recorres las habitaciones en busca de la persona que ya no está, y que las calles se empinan hasta lo más hondo de uno mismo cuando regresas, una vez más, a ese lugar donde la presencia se hacía cierta. Pero la distancia sólo es el último accidente, el espacio de un mundo que de repente se amplía hasta perdernos en él. El problema es la ausencia, la soledad habitada por el recuerdo que te dice que todo lo que no es es verdad.

A lo largo de mi vida he visto caer a muchas personas por el precipicio de la distancia, unas se asomaban al vacío intentando encontrar en él respuestas a preguntas que nunca se habían hecho, otras se arrojaban directamente pensando que los ángeles bíblicos las cogerían en brazos y las alzarían por el aire arremolinado de sus dudas. Ninguna de ellas logró superar la caída.

La distancia siempre es producto de las circunstancias, los kilómetros que la definen sólo representan la dimensión cuantitativa, la más fácil de abordar, pero bajo el asfalto que cubren esos miles de metros está su esencia, la que la hace cercana o imposible. Nadie se marcha simplemente para estar lejos, y si lo hace entonces no hablamos de distancia, sencillamente no hablamos ni medimos en distancia su nuevo destino. Se fue y con ella, con la persona que inició el viaje, nada más se fue. Es bajo ese asfalto donde encontramos los motivos y circunstancias que hicieron marchar a la persona que ahora añoramos, y dónde se encuentran las razones para superar ese espacio alargado por los días hasta la infinitud de las noches solitarias.

Por eso dice el poeta Antonio Gamoneda, “Teníais para uniros/únicamente kilómetros”… porque los sentimientos están por encima de la lontananza, porque el recuerdo es presencia cuando la mirada va más lejos que la vista, porque le dificultad siempre es una razón para continuar, no un motivo para renunciar, porque la despedida no puede ser la última palabra de una historia sin final.

No es la distancia la que separa, sino el hecho de no recorrerla para encontrarse. Confundir la distancia con la separación es como tomar el amor por la proximidad.

Nunca he olvidado a nadie ni me he separado del alguien por la distancia, cuando el alejamiento se ha traducido en un viaje sin retorno, fueron los silencios quienes tomaron la palabra y los que confundieron el camino… No lo destinos desde donde no partieron los pasos.

Y termina Gamoneda:

            Conocerás el destino

            y crecerá tu paz al acercarse la noche

            y al ir sabiendo que la vida es

           una inmensa, profunda compañía.

…Una profunda e inmensa compañía que espera justo tras la distancia.